El poder del silencio

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Hubo una época en la que no podía dejar de escuchar una canción de Soda Stereo, "El rito". Gustavo Cerati cantaba "...el silencio no es tiempo perdido...". Ya pasaron muchos años y recién ahora esa frase cobra sentido en mi vida. 
Muchos creen que para comunicarse mejor deben hablar todo el tiempo. Tal vez el silencio pueda ser la peor pesadilla en una primera cita, se tiene el temor de incomodar a la otra persona o de demostrar desinterés. Lo cierto es que el silencio es un elemento importantísimo en la comunicación sana. 
Sólo se debe hablar si se tiene algo que decir más valioso que el silencio. No obstante, aún cuando haya algo importante por decir el uso correcto del silencio puede mejorar mucho nuestra comunicación dando énfasis y generando impacto en nuestras afirmaciones.
El silencio es un espacio fabuloso que da lugar a la mirada, a la reflexión, a la incertidumbre, a pensar, y a cientos de sentidos y sensaciones que enriquecen a la comunicación. 
Generar un silencio no parece tarea difícil, sólo basta con dejar de hablar. Pero curiosamente aplicar de forma adecuada los silencios no es nada sencillo. 
Analicemos qué nos permite conseguir el silencio y en qué momentos es indicado recurrir a él. 
Una pausa en nuestro relato va a resultar súper poderosa porque va a causar emociones y reflexiones en la audiencia.


  • Una pausa antes de un dato llamativo logra generar suspenso y expectativa

Para el año 2010 la población de Cancún fue estimada en 722.000 personas, mientras que su población en 1970 era de  pausa (expectativa)  3 personas" 



  • Una pausa aplicada al final de un dato llamativo invita a la reflexión
Hay más potencia de procesamiento en una calculadora TI-83 que en el equipo que hizo aterrizar el Apolo XI en la Luna pausa(reflexión)


Ahora lo sabés, para transmitir con emoción y cautivar al público aplicá las pausas y descubrí que el silencio no es tiempo perdido.