Cómo evitar que el público se aburra

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Como instructor entiendo que un público aburrido atenta contra la transmisión de conocimiento, no hay dudas. Es por eso que me pregunté cómo hacer para mantener entretenido y atento a mi público. 
En mi estudio descubrí muchos aspectos interesantes que quiero compartir con vos. 
El bien más preciado de una persona es su tiempo. Si somos conscientes de eso podemos entender por qué es tan difícil lograr el interés y la atención.
Nadie está dispuesto a perder su tiempo en algo que no le brindará algún beneficio. Ya sea para transmitir conocimientos en un aula, para convencer a los inversionistas o para compartir una idea necesitamos que nuestro público esté conectado con nosotros.
Un público aburrido es un público desconectado. La clave para lograr la conexión es poder explicitar qué es lo que tenemos para ofrecer. Es así que los oradores más atractivos son aquellos que también son muy generosos. No temen compartir sus conocimientos y a cambio obtienen la atención y el interés de la audiencia. 
Toda aquella persona que alguna vez tuvo que hablar en púbico sabe bien cuán difícil es conseguir el compromiso y la escucha activa. Es común que a los pocos minutos del comienzo algunas miradas estén en los teléfonos móviles y algunas personas se vean absolutamente desconectadas. Ellos evidencian aburrimiento, han entendido que en ese mensaje no hay nada que puedan rescatar para su propio beneficio. 
El público no es generoso, por el contrario, busca su propio beneficio y si no lo halla se desconecta. Su pensamiento comienza a volar y aterriza en un sitio imaginario donde haya algo interesante para hacer.
 
Ahora que sabemos que el púbico no es paciente y que está a la espera de algo que lo vaya a beneficiar podemos diseñar una presentación a su medida.

A continuación te acerco 5 trucos para que aprendas cómo mantener a tu público conectado y atento


Comenzá a lo grande

Comenzar así tu presentación te va a permitir captar la atención fácilmente. Esto no significa que tengas que ingresar al escenario saltando y gritando, sino que tu comienzo debe darse de manera extraordinaria. El público quiere obtener un beneficio y el entretenimiento es uno.
Podes llevar con vos un objeto que cause intriga o que funcione como hilo conductor del mensaje a transmitir. Por ejemplo, si vas a hablar de alimentación podrías sostener un ladrillo durante toda tu presentación para finalizar hablando de la equivalencia de su peso con el consumo anual  alguna grasa perjudicial para la salud.  



Utilizá analogías y un lenguaje sencillo

El mayor error de los oradores es perder de vista quién es el interlocutor. Cuanto mejor conozcamos a nuestro público mejor podremos comunicarnos con él ya que lograremos que nos entienda. Cuando se trata de un grupo pequeño podemos realizar una rueda de presentación personal y así comprender mejor quiénes son, qué saben y qué esperan de nosotros. Sin embargo cuando la audiencia es muy grande tenemos que utilizar un lenguaje sencillo y no específico.
Cuando tengas que explicar un conocimiento específico abordá el problema desde la analogía, utilizando como caso ilustrativo un ejemplo de la vida cotidiana.  Por ejemplo, si se requiere de paciencia para aprender a utilizar una herramienta, podrías decir que el proceso es como el de aprender a manejar un auto, primero se lo maneja por las calles y luego, con experiencia, se lo maneja por la autopista.
 Vas a lograr conectar con la audiencia y que entiendan cuál es tu mensaje. 

Explicitá los beneficios

Expresá de manera explícita por qué tu audiencia debe escucharte. No andes con vueltas, sé franco y claro. Explica por qué y cómo se beneficiarán si te escuchan con atención. Las preguntas retóricas ayudan mucho a esto. Por ejemplo "¿Querés saber cómo ahorrar dinero en tu próximo viaje? Escuchá los 5 consejos que tengo para que nunca más mal gastes tus ahorros".
Ese es un mensaje que va al grano, es una negociación pura y explicita. Dame tu atención y yo te doy 5 consejos. Es por eso que ser franco y expresar claramente el beneficio que tu público te permitirá contar con más tiempo de su atención y así poder transmitir tu mensaje sin desconexiones. 

Modificá el tono de tu voz

Un tono de voz constante puede ayudar mucho...a dormir a todos.
Todos tenemos un amigo que habla mucho y nunca para de hacerlo ¿no...? ¿Y qué es lo que pasa cuando lo escuchamos unos minutos? Sí, nos desconectamos y ponemos la mente en otro lugar. Lo que nos aburre tanto es que no encontramos emoción en su mensaje, no hay intrigas ni expectativas. Es todo lo mismo. El tono es el modo de decir las cosas. Cambiar el tono de la voz permite enfatizar los puntos clave y llamar la atención del público, pero estas variaciones de voz deben ser naturales y no se deben confundir con hablar más alto o más bajo. Por ejemplo, podemos subirlo si queremos recalcar algo y bajarlo cuando realizamos una confidencia o para expresar un sentimiento. Cuando quieras generar un mensaje con emoción intentá modificar el tono de tu voz. 

Activá al público

Para que el público no pierda el foco debemos retenerlo y reactivarlo cuando lo hayamos perdido.
Es muy provechoso utilizar medios tecnológicos para atraer la atención y reavivar el interés. Los videos son geniales cuando necesitamos ilustrar algún concepto o cuando necesitamos emocionar a nuestra audiencia. Otro método útil es el de las preguntas y respuestas. Preguntar algo ayudará a conectarse nuevamente con la idea. Además de eso causará expectativa y logrará un mayor esfuerzo del público por mantenerse conectado ya que todos saben que, en cualquier momento, podrías volver a preguntar algo referido a lo expuesto. Conservar a tu público activo es conservar a tu público entretenido. 



Aplicá esos trucos y  vas a notar cómo tu público se mantiene a la expectativa y atento a cada uno de tus mensajes.